Reportaje Especial: La Saga "Star Wars"
Una Familia, Una Historia, Un Destino...
Episode III: Revenge of the Sith: Tras tres años de guerra, el temible general separatista Grievous ha secuestrado al canciller Palpatine. Obi-Wan y Anakin han sido enviados a una misión de rescate. Para salvarlo, Anakin decapita al indefenso Dooku, sucumbiendo a la tentación del lado oscuro. Grievous los captura y en la batalla escapa haciendo que los héroes aterricen de emergencia la nave. De vuelta en Coruscant, Anakin se entera de que Padmé está embarazada, y aunque se regocija al principio, los sueños premonitorios de su esposa muriendo en labor de parto lo
atormentan, por lo que jura encontrar una forma de evitar la muerte de su amada, como debió impedir la de su madre. El consejo jedi se reúne para un reporte de la guerra, donde se le informa a Anakin que el canciller lo busca y se le han dado más poderes de emergencia, poniendo intranquilos a los jedi. Palpatine solicita que Anakin sea su representante ante el consejo jedi y le da la ubicación de Grievous, a la vez que comienza a tentarlo a tomar el lado oscuro cuando le cuenta de una leyenda sith sobre cómo evitar la muerte. Anakin es nombrado miembro del consejo sin tener el rango de maestro, lo que lo enfurece. Después, Obi-Wan le confiesa que el consejo desea que espíe al canciller, lo que genera desilusión en el joven jedi, y titubeos sobre a quién le debe su alianza. Mientras tanto, Obi-Wan y un grupo de clones llegan al planeta Utapau y destruyen a Grievous, terminando la guerra. Se espera que el canciller renuncie a sus poderes de emergencia y restablezca la República, pero en su lugar, el canciller le revela a Anakin que él es un sith, y le pide se una a él para poder salvar a Padmé y traer paz a la República y la Galaxia. Anakin entrega al
canciller al maestro Mace Windu, quien trata de arrestarlo, pero es traicionado por Anakin cuando éste aboga por la aprehensión del canciller en vez de la iniciativa de Mace Windu de asesinarlo. Palpatine mata a Windu y proclama a Anakin como Darth Vader, provocando la caída final del joven al lado oscuro. Anakin es enviado al templo para aniquilar a los jedi, mientras que los clones reciben autorización de Palpatine para ejecutar la Orden 66 y exterminar a sus comandantes jedi. En medio del caos, y usando el ataque de Windu como pretexto de una traición por parte de los jedi, Palpatine reestructura la República en un Imperio galáctico, con él como emperador. Al término del ataque al templo, Anakin es enviado al planeta Mustafar a destruir a los líderes separatistas. Tras el ataque a los jedi sólo Yoda y Obi-Wan sobreviven y son asistidos por el senador Bail Organa para regresar al templo y enviar un mensaje de alerta a todos los sobrevivientes de alejarse y mantenerse ocultos. Obi-Wan descubre que Anakin ha traicionado a la orden y convertido al lado oscuro. Él y Yoda se embarcan en la misión de matar a los sith. Obi-Wan visita a Padmé, advirtiéndole que Anakin se ha convertido al lado oscuro. En shock ella no lo cree, y Obi-Wan confiesa que sabe que el padre de su hijo es Anakin. Padmé viaja a Mustafar para encontrarse con Anakin, con Obi-Wan como polizón. En Mustafar, Anakin piensa que Padmé conspiró con su viejo maestro para matarlo. En un arranque de ira, Anakin asfixia a Padmé usando la Fuerza hasta casi matarla e inicia una batalla con su antiguo maestro, al tiempo que Yoda ataca al emperador. Obi-Wan mutila a Anakin, dejándolo por muerto mientras Anakin se incendia con lava; Yoda escapa del emperador, fracasando en su misión. El emperador viaja a Mustafar para rescatar a Vader, y lo lleva a Coruscant, donde lo reconstruye con un traje cibernético con respirador especial para mantenerlo con vida. Antes de morir, Padmé da a luz a los gemelos Luke y Leia. Bail Organa y los dos jedi sobrevivientes acuerdan separar a los hermanos y mandar a los jedi al exilio. Organa se queda con Leía, y Luke es llevado a Tatooine con sus tíos Owen y Beru, parte de la familia adoptiva de Anakin cuando su madre se casó con el granjero Lars después que éste la liberó de la esclavitud. Obi-Wan se queda en Tatooine para cuidar del infante. Padmé es llevada a Naboo bajo la impresión de seguir embarazada para su funeral. Una vez reconstruido, Vader se entera que su esposa e hijo han muerto.
Episode VI: Return of the Jedi: R2-D2 y C-3PO son enviados al palacio de Jabba the Hutt para
solicitar libere a Han Solo. Jabba se niega y los androides son puestos a su
servicio. Leia llega disfrazada de caza recompensas con Chewbacca como
prisionero, quedándose en el palacio y rescatar a Han. Ambos son emboscados y
Solo es llevado a las celdas y Leia a servir como bailarina de Jabba. Luke,
ahora un jedi, llega a rescatar a sus amigos, pero es enviado a enfrentar al
Rancor. Al derrotarlo desata la ira de Jabba, quien decide ejecutarlos
en las
dunas del desierto. Se desata una batalla entre los aliados de Jabba y los
rebeldes, donde Jabba muere a manos de la princesa, y los demás se dirigen a
reunirse con la flota rebelde, pero Luke viaja de regreso a Dagobah para
completar su entrenamiento. Ahí se entera que Yoda está enfermo y muy viejo, y
que Luke no requiere más entrenamiento. Antes de morir, Yoda confirma que Vader
es en realidad el padre de Luke, y que debe enfrentarlo una vez más antes de
convertirse en un maestro jedi, pero que no está solo, pues hay otro Skywalker.
Obi-Wan se presenta ante Luke y le revela que la princesa Leia es su hermana, que
debe ocultar sus sentimientos y enfrentar a Vader. En la reunión de los
rebeldes se informa que el imperio está construyendo una nueva Estrella de la Muerte
cerca del planeta Endor, por lo que deciden atacarla dos grupos: un equipo en
tierra que destruya las defensas y la flota rebelde para hacer explotar la
estación como la vez anterior. Han, Chewbacca, Luke y Leia se disponen a ir al
planeta. Ahí, se separan por breve tiempo cuando se encuentran con la tribu
nativa de los Ewok. Ellos les ayudan a encontrar el centro de comando, pero
Luke decide separarse del grupo para poder enfrentar a Vader, no sin antes
revelar a Leia que son hermanos. Luke se entrega a Vader, quien lo lleva de vuelta a la Estrella de la Muerte, donde el emperador está supervisando el avance de su construcción y trata de convencer a Luke de entregarse al lado oscuro, admitiendo que tendieron una trampa a la flota permitiendo el ataque sorpresa para aniquilarlos. Desesperado, Luke intenta atacar al emperador, pero Vader lo detiene. Sus sentimientos se salen de control, delatando a su hermana ante el padre de ambos. Sugiriendo convertirla al lado oscuro, Vader manipula la ira de Luke, quien lo ataca, cercenando su brazo mecánico, dándose cuenta de que son iguales. Luke renuncia a pelear contra su padre, proclamándose un jedi, y desatando la furia del emperador, que lo ataca con todo su poder. Ante las súplicas de su hijo, Vader destruye al emperador lanzándolo al vacío, lo que le provoca heridas mortales. Mientras tanto, los rebeldes en Endor desactivan los campos de fuerza, permitiendo que la flota espacial ataque la Estrella de la Muerte, destruyéndola. Justo antes de la explosión, Luke arrastra a su padre, quien muere reconociendo que Luke tenía razón y agradeciendo que lo rescatara del lado oscuro. De vuelta en Endor, los héroes se reúnen nuevamente y celebran la caída del imperio, y el inicio de una nueva era.
Tanto Luke como Anakin entran al lado oscuro. Anakin sucumbe al fin a
sus pasiones, se entrega a sus ambiciones y se convierte en un sith; Luke se
entrega al amor y compasión por su padre y se niega a quedarse en el lado
oscuro, se convierte en un jedi. Sabe que no es igual a su padre. El darse cuenta
de que ambos han perdido miembros, y que sufren los mismos riesgos, le impide
cometer los mismos errores.
Según Campbell, el héroe debe
enfrentarse al mal una vez más para poder probar que es digno y así completar
la misión. Luke se diferencia de su padre en que no se deja dominar por el
miedo, tiene buenos sentimientos que trata de mantener en control para obtener una ventaja en su lucha y aunque su padre los
tuvo en algún momento, los ha olvidado al entregarse al lado oscuro,que está representado por sus obsesiones, derivadas de esos apegos que estableció con las personas, y que lo llevan a sentir posesión de las mismas; vamos, no se necesita mucha inteligencia para apreciar cómo en una parte de Sith, Anakin siente celos de Obi-Wan por cómo Padmé habla de él. Esa es la
parte más trágica, que un hombre en esencia bueno sucumbió al mal, olvidando
quien era. La desgracia para los fans es que no llegamos a ver a esta buena persona en alguna parte de la trilogía de precuelas, pero ya llegaremos a ese punto. En la precuela, Anakin se va quedando solo gradualmente, y
en la trilogía original vemos que Luke tiene más amigos y aliados, haciéndolo
más poderoso. La amistad, el amor y la filantropía (o compasión) son los
componentes del éxito de Luke, y medio de resurrección de Anakin, mientras que
él (Anakin) se olvida de su objetivo de caballero jedi, desea el poder, pero aunque su intención pareciera buena, no lo es. Él no
siente amor, sino deseo de posesión y apego; se obsesiona y en esa obsesión, se somete al lado oscuro, con repercusiones catastróficas para sus allegados, y sumiendo a la Galaxia en un tiempo de represión, odio y oscuridad. Se piensa que cuando un medio se
convierte en un fin, algo anda mal. Anakin quiere tener más poder (medio) para
salvar a Padmé (fin), esto que le pasa a Anakin lo orilla a la locura, única explicación posible para caer ante el enemigo, siendo que estaba rodeado de amor; fuerza que pudo haberle ayudado, y que al final le brindará paz y redención en la figura de su hijo. La amargura de Anakin es que nació como esclavo, y en realidad, jamás dejó de serlo; simplemente fue "cambiando de amo", de Watto en el desierto de Tatooine, a sus emociones, y terminando con Darth Sidious, el nuevo emperador Palpatine.
Además de ser el villano más
temible de la Galaxia y del a ciencia ficción, Vader es la encarnación de los vicios, pasiones y defectos del hombre.
La vida de Anakin se convierte en un drama que se extiende hasta la siguiente
generación. Cuando su hijo aparece en escena, Anakin sigue siendo un niño
esclavo resentido, a pesar de que físicamente se encuentre en otra etapa; en el aspecto emocional, no pudo trascender los sucesos de su
pasado, por lo que se quedó prendado de ellos, y tristemente su avance se detuvo, es así que tenemos a un Vader un tanto infantil, y menos amenazador que la figura destructiva y temible de la trilogía original. Si
Anakin pensaba que los jedi lo frenaban, el emperador lo tiene más que en sus garras. Los jedi le daban libertad cuando buscaba libertinaje, y el
emperador le da esclavitud cuando buscaba poder.
Las similitudes en narrativa, e
historia hacen de las precuelas un eco, un espejo de la trilogía original. En
esencia es la misma historia contada a través de personajes distintos, con
ambientes distintos y un giro en la historia que conecta ambas partes, precuela y original; ese giro, que es la transformación de Anakin, es el clímax
de la saga, pues debemos entender que “Star
Wars” se trata de Darth Vader. Su transformación es el conductor de toda la historia, y es también fuente de la cual nace el destino de Luke, un destino que él no eligió, pero que sabe cumplir con éxito, restaurando lo que su padre había destruido.
Este fenómeno del espejo no es
coincidencia. Si ponemos un poco de atención, podemos notar que hasta los
subtítulos de cada episodio son imágenes reflejas entre ellas: Mientras que en
la trilogía original hay dos subtítulos que inician con un artículo (A New
Hope, The Empire Strikes Back), en la precuela hay sólo uno (The
Phantom Menace); hasta el subtítulo
de la tercera entrega de
ambas trilogías es parecido. El episodio tres se titula Revenge of the Sith,
y el sexto Return of the Jedi. Ambos títulos reflejan opuestos en sith
y jedi,
que se refieren a los caballeros de la oscuridad el primero, y de la luz el
segundo. Ambos son usados como singular y plural, por lo que la traducción al
español tradicional de "El Regreso
del Jedi" también podríamos cambiarla por "El Regreso de los Jedi", y a su vez el título "La Venganza de los Sith"
puede ser cambiado por "La Venganza
del Sith".
¿Y entonces?
Sin pensarlo demasiado, el rostro de Luke en la imagen de abajo responde perfectamente a la pregunta que todo fan de la saga teme en algún momento u otro, responder: ¿Qué tan buenas son las precuelas de Star Wars?
Tal vez la razón principal del fallo que significó la trilogía de precuelas, y el odio que generó entre los fans se debe a que realmente no tuvimos oportunidad de ver al Anakin Skywalker que nos describían las películas originales. Aunado a ello, la terrible actuación de Hayden Christensen (acreedor a dos premios Razzie) terminó por diluir la fantasía y la imagen que de Vader se tenía. El villano más impotante del cine ya no era amenazador; sólo era un joven desubicado, caprichoso y quejón, igual a cualquier otro adolescente de hoy en día. Tal vez el entrenamiento jedi no era un método infalible para educar mentes jóvenes.
También se ha comentado que la dirección de Lucas no era la adecuada.
El uso excesivo de CGI para ambientes y personajes ha causado descontento en
varios foros de internet.
Mucha queja se tiene sobre cómo en la trilogía original se notaba el desgaste y uso de las cosas, mientras que las precuelas tenían tecnología avanzada, nueva de paquete, y con lujo de detalle. Sí, podemos decir que el Imperio sumió a la Galaxia en el atraso, estilo Edad Media, pero igual no se hizo sentir de forma creíble. Las peleas con sables en las cuales interviene
Yoda frustraron a la audiencia y le restaron encanto al carismático maestro jedi; y mención aparte merecen las
secuencias románticas que ni de cerca contienen la emoción que la trilogía
original nos regalaba. Tal vez el mayor problema de todos es el de la
incongruencia. Como ejemplos: R2 volando y lanzando aceite, Obi-Wan recordando
que Yodalo entrenó en la trilogía original, cuando Qui-Gon tuvo ese honor, el uso de la palabra Darth como nombre personal cuando es un título y que en la precuela se explica cuando todos los sith lo llevan antes de su "nombre" (Darth Sidious, Darth Maul, Darth Vader, etc.), Leia recordando a su verdadera madre siendo que apenas nació ella, Padmé ya se andaba muriendo, el título de “princesa” para Leia que contradice la posición del senador Organa, Obi-Wan no recuerda a los androides en A New Hope, pero convivió con ellos por más tiempo que con su aprendiz padawan; en fin, varios ejemplos que, aunque puedan parecer triviales y hasta pequeños, son momentos que desentonan con el todo, como una nota mal tocada en la ejecución de una canción.
Los temas que encierra la saga de “Star Wars” son universales. Los valores
son aceptados y los héroes alzados al rango de símbolos y modelos a seguir,
pero la fuerza que pueda tener la historia, por mucho que se encuentre
sustentada en los procesos que cada mito sigue con el camino de sus héroes, se
pierde cuando la misma no es contada con entusiasmo, cuando los elementos se
desvanecen, o cuando un recurso se utiliza de forma inadecuada. Sin
embargo, el
mensaje está ahí, y no debe ser demeritado por la forma en la que es
transmitido. La forma, no la sustancia, es lo que más se critica de este
trabajo artístico. En ese sentido, la trilogía de precuelas es poderosa, tiene
mensajes potentes fáciles de comprender para la audiencia, y si bien falla en
conectar con la misma, no por ello quiere decir que los temas centrales sean
deficientes o hasta pobres. Con ello en mente, podemos darle oportunidad a las
secuelas que están por dar su banderazo de salida el próximo 18 de diciembre, de impactarnos, emocionarnos y dejarnos pidiendo más, pero sólo si
están bien contadas y hacen buen uso de los vastos recursos que tiene la saga podremos disfrutarlas y conectar con lo que se nos está contando, cómo se está contando y quiénes participan de esa narrativa,
y también podemos estar seguros de que los mensajes que nos transmita resonarán
por generaciones en el tiempo y el espacio. 





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